El Observatorio Político

Por Leovigildo González

Duarte, el golpe orquestado pero sin beneficio para el PRI

Javier Duarte, desde antes de que dejara la gubernatura de Veracruz fue perseguido por su partido, el PRI, desde la campaña de 2016 le pidieron que no se metiera e incluso no apareciera en ningún evento, su imagen dañaba al candidato, Héctor Yunes Landa.

Desde ese momento se dio cuenta que en caso de que su partido quedara en el poder no iba a ser de su beneficio, por otra parte Miguel Ángel Yunes le declaró una guerra mediática donde lo señalaba no sólo de corrupto, sino que gran parte de los problemas de Veracruz eran ocasionados por él, así que tampoco se podía pactar con el entonces candidato de Acción Nacional y el de la Revolución Democrática.

Miguel Ángel Yunes Linares desde el comienzo de la campaña del año pasado estuvo arriba en las encuestas, era fácil, desde la oposición podía golpear a la figura del gobernador y al partido en el poder.

Sin embargo, Yunes Linares comenzó a sentir presión y no tanto del PRI, sino de Morena,  inició como otra opción para los veracruzanos, la figura de Andrés Manuel López Obrador fue fundamental en esa campaña.

Duarte siempre fue conocido en las cúpulas como un hombre inteligente, que sabía de política y sobre todo que conocía de pactos, pero que trataría de intervenir en la elección a gobernador, donde su partido lo alejó y Yunes Linares lo tenía en la mira

Desde abril del 2016, surgieron rumores de que el pacto de Duarte fue con Morena, no se conoce si directamente con AMLO pero si con operadores de ese partido, que al no contar con estructura necesitaban de recursos para poder competir.

En junio de ese año, el PRI cayó a tercer lugar, y Morena estuvo a punto de ganar las elecciones, pero no fue suficiente para evitar que llegara el ex policía, Miguel Ángel Yunes, hombre fuerte y que sabe usar el poder para su beneficio, Duarte conocía lo que vendría, una cacería contra él.

Antes de huir, dejó el poder en uno de sus incondicionales, Flavino Ríos, a quien también persiguió Yunes y logró encarcelar por prestar un helicóptero a Duarte para que pudiera escapar.

El 15 de abril, el ex gobernador fue detenido, no opuso resistencia, reía de nervios, estaba con su familia, en un hotel de lujo de Guatemala.

Duarte no estaba en México, sino en manos del Gobierno de Guatemala, su extradición tardará al menos seis meses, tiempo suficiente para pactar o negociar, es ahí uno de los graves errores que tuvo la Procuraduría General de la República (PGR).

En seis meses, Duarte no estará en manos de México, lo cual podría incluso ser un año, tiempo para hacer también un blindaje jurídico, al momento de pise este país.

Según rumores en círculos de la Presidencia de la República, el canciller, Luis Videgaray, fue uno de los más molestos por está acción que se orquestó desde la Secretaría de Gobernación, de Osorio Chong, de nada sirvió la detención en momentos electorales si Duarte no está en manos de México.

Explicación no pedida.

Andrés Manuel López Obrador, el presidente de Morena, salió a decir que harán que Duarte diga que le dio dinero a su partido.

En un vídeo a través de Facebook le pidió a sus seguidores que no hagan caso de lo que posiblemente venga, lo cierto, es que en caso de que el ex gobernador de Veracruz muestre pruebas las cosas se pondrán complicadas para las aspiraciones de AMLO.

Desde hace un par de meses el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes señaló que Morena ojo (el partido) recibió dinero de Javier Duarte, incluso afirmó que tendría pruebas sin otorgarlas.

El resbalón que dio el domingo el líder nacional de Morena, fue lamentable para sus militantes y seguidores de que Duarte es un “chivo expiatorio”, ¿o sea que no es culpable?.

El EdoMex

El Estado de México tiene vital relevancia para el PRI y específicamente para el presidente, Enrique Peña Nieto, el segundo que tiene intereses es el canciller, Videgaray, quién mandó gran parte de su equipo a operar en la campaña de Alfredo Del Mazo.

Tras la detención, Del Mazo ha sido señalado de amistad con Duarte, golpes que le han dado sus adversarios y que sin duda, han puesto con ‘focos rojos’ a quiénes le llevan la campaña, sobre todo por qué le pisa los talones en las encuestas es Delfina Gómez, la candidata de Morena.

El candidato priísta ha sido el único que tras la detención del ex gobernador de Veracruz tuvo que salir a dar explicaciones, eso habla de que en la campaña han resentido los golpes.

La salida que tiene el PRI es que los votos en contra del partido no se vayan a Morena, o al PAN, sino al PRD, por eso el aumento de Juan Zepeda en las encuestas se notará en los próximos días.