Por Daniel Ambriz Mendoza

Hoy en día, los candidatos navegan en un mar sin referentes, el tiempo gastó hasta extinguir, los moldes y prototipos que existían para seguir cual script de una obra de teatro, similar para todos, con uno que otro destello producto de cada individualidad, pero finalmente se acabó, terminó por hartar y ahora nadie quiere oír lo mismo de siempre. Y a pesar de los pesares, los candidatos del siglo XXI se empeñan en seguir moldes y esquemas del siglo XIX y XX, están vacíos y no hacen lo posible por llenarse con nuevas ideas, de un poco de creatividad de acuerdo al tiempo y al contexto que les ha tocado vivir. Su escasa comunicación política los hace opacos, no se han puesto a leer el momento y van muy desfasados en tiempo.

Por calles y avenidas de las ciudades y pueblos, escuchando la radio, viendo la televisión o revisando Internet, podemos analizar la propaganda de quienes aspiran a ser muy pronto candidatos de un partido político, coalición o por la vía independiente y contender después por uno de los 3 mil 415 cargos de elección popular que se pondrán en juego el domingo 01 de julio del 2018, los vemos en la soledad de su ostracismo, sin nada que ofrecer, huecos por dentro y vacíos por fuera, luciendo su mejor sonrisa, vistiendo sus mejores ropas, adoptando su mejor pose o el más avanzado fotoshop; otros que nunca los habíamos visto con sombrero ahora lo traen puesto, quien nunca ha montado un caballo, lo monta, quieren aparentar lo que no son, escriben en su propaganda frases hechas, trilladas, repasadas y recicladas, pronuncian lo que hemos escuchado por siempre, por los siglos de los siglos.

Pobres precandidatos, traen muy poco en el morral, un día serán candidatos y seguirán igual, quieren engañar y se engañan a sí mismos, hacen el ridículo ante los ojos de los demás y ante sus tres seguidores se sienten plenos, fingen ser ganadores, simulan, se adelantan e intentan avasallar, creen que por madrugar les amanecerá más temprano, pero la sociedad electora les tiene preparadas muchas sorpresas si no se ponen el “chip” del momento, aún es momento de actualizar el software y de revertir viciados procesos de elección interna.

Comunica el que transmite algo nuevo, el que involucra, el que contagia, el que provoca y el que obliga a tomar una postura o una determinación respecto a algún tema o en la solución de un problema común, el candidato que logre hacer ese clic con el público elector, tendrá amplias posibilidades de ganar la elección en la cual compita, independientemente del partido o coalición que lo postule, porque los partidos políticos gozan del total descrédito al dejar de ser ríos para convertirse en agua estancada y las coaliciones están formadas por partidos políticos, es la misma gata solo que revolcada. Los candidatos independientes traen el lastre del partido político del cual formaron parte un día; el candidato independiente puro o apartidista, llevará cierta ventaja si es que la sabe aprovechar, si es que la sabe comunicar. La clave entonces es, saber comunicar, saber venderse y establecer una sinergia de largo aliento con los electores.

Señores candidatos, por favor, no repitan lo mismo, muéstrense tal cual son, no nos digan lo que quieren ser o lo que piensan hacer, de buenas intenciones están llenos los caminos que llevan al infierno, dejen que sean los demás quienes hablen por ustedes, que nos digan cómo son en familia, en el barrio, en la comunidad y en el trabajo, pero no lo digan ustedes porque en su boca sonará a vituperio; sean creativos, asesórense por buenos comunicadores políticos y por estrategas que hayan sabido leer bien la realidad, por especialistas que se hayan puesto el “chip” del siglo XXI. Sean originales, no intenten engañar porque eso se paga muy caro.

Llevar a cabo una campaña electoral innovadora de nada serviría si se sigue desprestigiando la política con incongruencias, corrupción y mentiras, se estaría cancelando la oportunidad de la transición pacífica a través de las urnas y se le abriría la puerta a la violencia, al autoritarismo, al sacrificio de los más pobres, a la explotación despiadada de los poderosos sobre los que menos tienen. De ese tamaño es la responsabilidad de quien decida ser candidato, no es un juego, no es cualquier cosa. Piénsenlo candidatos, serán los motores de una nueva gobernanza y del México que la sociedad está aspirando. ¿Están listos?