José Cruz Delgado

Por: José Cruz Delgado

Renovación del PRI. ¿Seguirán el amiguismo, compadrazgo y caciquismo político?

Sin calidad moral, algunos pretenden dirigir al PRI

Ochoa Reza no debe asumir la diputación porque no representará a los michoacanos, sino así mismo

Desde hace tiempo, voces priistas han alzado la voz para pedir que Enrique Ochoa Reza, ex presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional no ronda protesta como diputado plurinominal por Michoacán.

En entregas anteriores hemos dicho que Ochoa Reza no solo secuestró el proceso interno sino que impuso candidatos en contubernio con otros personajes más considerados innombrables que se han sentido caciques políticos, cuando ya había aspirantes a distintos puestos de elección con gran arraigo popular.

Hemos comentado que el ex líder del tricolor no tiene ninguna calidad moral para asumir la diputación y representar a los michoacanos, nadie lo eligió, se auto-designó sin pudor alguno, y tampoco debería sumir la diputación local Eduardo Orihuela, bueno si tuvieran un poco de vergüenza.

En su ambición política echó abajo casi dos años de trabajo de la dirigencia estatal, y no sólo la hizo un lado sino que se dio el lujo de faltarle el respeto a los priistas y que la inconformidad por las imposiciones provocó la desbandada y se cobijaron en otros partidos y muchos de ellos obtuvieron el triunfo.

Mucho se ha criticado el compadrazgo, las componendas, el amiguismo y el caciquismo político y las imposiciones, que han afectado al priismo, además de la falta de oportunidad de participación directa de la militancia en la toma de decisiones cupulares, no es que se haya descubierto el hilo negro, pues de todos es sabido.

La recién designada presidenta nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, dijo que habrá una renovación total de los liderazgos del partido en todos los niveles del país y que el 2018 será recordado en la historia del PRI de una de dos maneras, como el año de nuestra gran debacle o como el año que iniciamos nuestra gran reforma.

Además mencionó que las razones que provocaron la debacle de, tricolor el pasado primero de julio, tienen origen en inercias, actitudes y formas de hacer política que se vienen arrastrando no desde la pasada elección, sino desde la pasada generación, y eso fue un claro mensaje para algunos políticos que se sienten indispensables en las entidades del país, que creen que solo ellos son dueños de la militancia que pueden decidir por ello porque creen tener el control, pero que en realidad no lo tienen.

Y sí, la lideresa debe hacer una renovación pero respetando los tiempos y los estatutos, pero debe iniciar por las cúpulas sectoriales de su partido como la CNOP y después con la de los estados, donde sus líderes son simuladores, como lo dijo René Juárez Cisneros, porque hay que reconocer que hubo dirigentes estatales del PRI que se partieron el alma junto con sus colaboradores para unificarlo, formaron estructuras sólidas para llegar a la elección del primero de julio, pero dicho trabajo se vino abajo gracias a un presidente nacional inepto, ególatra, ambicioso y por qué no decirlo, payaso que secuestró la voluntad popular.

Definitivamente sí debe haber una transformación a fondo en el tricolor, pero para ello, la nueva presidenta debe hacer de lado los que se sienten dueños de los partidos en los estados, remedos de caciques pues, porque de esos abundan, como en Michoacán, y que no conformes con ser perdedores pretenden apoderarse de las dirigencias a la malagueña, como dicen, aunque saben perfectamente que no tienen nada de peso político porque perdieron hasta en su municipio, que nadie los respeta pero que solo se oponen a una democratización, sino que se niegan a dejar el camino a las nuevas generaciones de jóvenes, líderes, locales y regionales.

Para colmo de los colmos, la ex candidata a senadora por el PRI, Xóchitl Ruíz, a quien por cierto le dieron una buena tunda en los comicios pasados, y que fue impuesta como dizque secretaria general de la CNOP, y que salió de Dios sabe dónde y la hicieron diputada, ahora pretende buscar la presidencia estatal del tricolor apoyada o manipulada por un innombrable que está a punto de concluir su gestión como Senador.

¿Con qué calidad moral quiere la dirigencia del PRI?

¿Qué méritos tiene?

Si es diputada local es por la gracia plurinominal.

¡Vaya desvergüenza!

Hay otro personaje que gracias a la bendición de Ochoa Reza y producto del amiguismo, es ya legislador local, y que según se dice, también la va a buscar.

¿Tendrá calidad moral?

A finales de enero de 2016, rindió protesta “simbólica” como presidente de la Confederación Nacional de Productores Rurales (CNPR), Eduardo Orihuela, ante la protesta generalizada de sus integrantes pues en las oficinas se encontraba atrincherada María Esther Terán, quien era acusada de pues los productores rurales de mantenerse en el cargo desde hacía 36 meses, a pesar de que su periodo de elección había culminado y de querer imponer a su sucesor.
También señalaban que el nombramiento de Eduardo Orihuela era nulo porque carecía de legalidad y legitimidad de la asamblea general. Y es que a Eduardo Orihuela nadie lo conocía como productor rural, argumentaron en ese tiempo y que por lo tanto lo desconocían.

O sea que a Eduardo Orihuela nunca ha sido reconocido por la Asamblea General como dirigente de la CNPR, pero fue una maniobra muy bien orquestada para imponerlo y después hacerlo diputado.

¡Es el colmo!