Por: José Cruz Delgado

De un momento a otro se espera que salga de prisión el ex gobernador interino de Michoacán, ex secretario de gobierno y ex presidente del Partido Revolucionario Institucional, Jesús Reyna García, a quien se le considera un preso político y víctima de mentes perversas y diabólicas, como la del ex comisionado para el desarrollo y seguridad en Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes y otros más que consideraron que Chucho era un peligro para sus maquiavélicos planes.

Reyna García no se arrodilló ante el llamado Virrey de Michoacán, Castillo Cervantes, quien por cierto, en mala hora impuso a Salvador Jara Guerrero como gobernador y quien finalmente le dio el tiro de gracia e Michoacán y los michoacanos. Quizá el pecado de Chucho fue no acatar las órdenes del nefasto personaje y de triste memoria a quienes los michoacanos siguen odiando porque vino a enfrentarlos y a sembrar la semilla de la discordia bajo el amparo del presidente Enrique Peña Nieto que se negó a escuchar las diversas voces que pedían que fuera retirado este negro personaje de la entidad.

Jesús Reyna García preso en el penal de Mil Cumbres, fue detenido en el 2014 por presuntos nexos con la delincuencia organizada junto con José Trinidad Martínez Pasalagua, este último obtuvo su libertad en 2016, y pese a que fueron acusados por los mismos delitos, Reyna permanece en la cárcel, no como un preso común, sino como preso político y su encarcelamiento dio origen a la especulación que fue víctima del encono, la infamia y la envidia, víctima de mentes perversas entre ellas, la Alfredo Castillo Cervantes. Todo indica que fue víctima de una venganza de algunos políticos, principalmente de Castillo Cervantes.

El ex funcionario fue abandonado a su suerte por muchos que se decían sus “amigos” que le deben muchos favores, sus carreras políticas o los puestos que aún mantienen, pero como dice el dicho: “A cada santo se le llega su fiestecita” y caro habrán de pagar sus traiciones.

Incluso, ni Salvador Jara Guerrero, como gobernador hizo nada por él y se arrodilló ante el ex comisionado presidencia convirtiéndose en su lacayo y ahora es su representante en Michoacán, así que debe ponerse a temblar porque como dicen en mi tierra, a todos aquellos que lo traicionaron no los van a dejar hacer tierra, mucho menos a la gente del tristemente célebre Alfredo Castillo Cervantes cuya representación recae en Jara, Daniela de los Santos, Yarabi Ávila y Marco Polo Aguirre, entre otros.

Incluso, se dice que el propio Mireles ha calificado como un “desgraciado” a Castillo Cervantes y lo ha culpado de armar a los delincuentes durante su estancia en Michoacán. El propio ex autodefensa fue víctima, según se dice, del ex comisionado, a quien finalmente encarceló y también fue considerado preso político, al igual que Jesús Reyna.