Morelia, Michoacán, a 22 de enero de 2018.- Los días 2 y 3 de febrero, Tócuaro, en el municipio de Erongarícuaro, realizará una de las festividades más representativas de la comunidad, la cual consiste en una danza que posiblemente tenga origen en el siglo XVI y que representa la lucha entre el bien y el mal, informó en conferencia de prensa el presidente municipal de Erongarícuaro, Adrián  Melgoza Novoa.

 

El munícipe mencionó que, la comunidad de Tócuaro es una de las localidades que se ubican en la ribera del lago de Pátzcuaro, perteneciente  al municipio de Erongarícuaro, con un promedio de 190 jefes de familia, y con un total de 730 pobladores, considerada por ello, una las comunidades más pequeñas demográficamente hablando.

 

Por su parte, el jefe de tenencia de la comunidad de Tócuaro, Sergio Isaac Castillo Horta, comentó que la danza que representa la lucha entre el bien y el mal, está conformada por un ángel, pastores, diablos y negritos, “ha sido muy atractiva sobre todo por la competencia que tienen los artesanos en las máscaras de diablo consideradas piezas únicas y de alta calidad artística”, aseguró.

 

Refirió que con el evento se reactivará la economía regional ya que se espera una asistencia de 2 mil turistas locales y extranjeros quienes posiblemente dejaran una derrama económica de 600 mil pesos.

 

El representante de arte y cultura de la comunidad Tócuaro, Felipe Anciola Hernández, aseguró que en la localidad se siguen conservando muchas de las costumbres y tradiciones heredadas por sus antepasados, destacando la organización interna, matrimonios, oficios y danzas.

 

El oficio preponderante es el tallado de madera en diferentes aspectos: máscaras, muebles y una gran diversidad de figuras generalmente realizadas por los hombres, mientras que las mujeres se dedican a la elaboración de prendas de vestir realizadas en manta como camisas, vestidos, rebozos y otras con adornos en deshilado, punto de cruz y relindos.

 

Actualmente los artesanos de la comunidad se han caracterizado por ser finalistas y ganar concursos artesanales en las diferentes ferias, tanto a nivel local como nacional con figuras de arte sacro, muebles tallados en maderas finas, las tradicionales máscaras  de diablos y negritos, vestidos en deshilado o punto de cruz.