Por: Salvador Hurtado

POLITICA&PRENSA.

Estoy cierto que a muchos políticos no les gusta la autocrítica. Nos queda claro que hay políticos que mientras sus mandos medios y colaboradores honrados, los lugareños, los obreros, las amas de casa, y los jóvenes se mantengan en silencio cómplice, todo estará “tranquilo y sin problemas. Los privilegios estarán a la orden del día”.

El informador, ese personaje urbano de vital importancia para la democracia y la transparencia, por su parte, mientras sea encubridor, mantendrá un lugar en las agendas del poder, el derecho a picaporte o la atención inmediata en las citas para desarrollar su trabajo, pero este vendito suelo y quienes lo habitan no han cambiado, hicieron un poco de conciencia a grado tal que ante lo inocultable han hecho que los gubernamentales y su fauna de acompañamiento se conviertan en personajes muy sensibles.

Es tan grandiosa esa red de corrupción y contubernio entre el poder y algunos personajes de la prensa, que la denuncia del atraco se censura, y si se levanta la voz para atajar intentos de corrupción o robos consumados los convierten en enemigo, en personas indeseables. ¡Si tan solo fueran honestos…!

Estas actitudes gansteriles, desgraciadamente, se procuran con mayor frecuencia entre muchos miembros del gremio informativo, porque ahí también hay prebendas y beneficios mutuos, y penosamente son muy pocos los que se ubican del lado de la honestidad, porque el atentar contra sus privilegios y los apoyos recíprocos no se encuentran en sus órdenes de información, aunque se pierda la ética y se prostituya la profesión.

Lo grave es que si no se suman al “equipo del silencio”, al “grupo de complicidad” entonces “se están equivocando”, se convierten en enemigos, porque “todos tienen un precio”, y creo que están muy equivocados. ¿Acaso los periodistas no son representantes del pueblo? ¿No son la herramienta popular para alzar la voz y denunciar la corrupción que tanto lesiona al pueblo?

¿Acaso los servidores públicos y los políticos no son empleados del pueblo? Se les “elige” para “administrar las finanzas y proyectar desarrollo social para todos”? O se les empodera para que se aprovechen de los dineros públicos en beneficio personal. ¡Y vaya si son señalados muchos de estos en Michoacán!

Es precisamente esa inmunda corrupción y el ocultamiento de información por parte de los medios de comunicación lo que tiene al estado totalmente convulsionado. Es tan grave la situación que, cierto sector ciudadano lo ha ventilado a las calles, cafés, restaurantes, centros de reunión, reuniones familiares etc. Indignado, demandando a gritos transparencia en la información y exigiendo un alto a la corrupción. Igualmente no se explican por qué la ley permite que algunos descastados que han detenido y al pagar fianzas de millones de pesos, andan como si nada disfrutando de la vida; mientras quien sustrajo comida de la tienda sin pagar, está purgando condenas largas en prisión. “De verdad la ley es pareja con todos”?, los encargados de aplicarla, merecen distinción por separado.

En honor a la verdad, esta negación a la honestidad y a la transparencia por parte de esas redes de corrupción, finalmente, está bendita. Se convirtió de la noche a la mañana en luz para el elector, y en hilo conductor para los miles de familias que habitamos en todo el estado, porque ha permitido a los ciudadanos ratificar la existencia de ese bajo mundo de la tranza en los altos niveles, entre los de arriba pues.

Hay que dejar claro que a lo largo de este proceso electoral, a diario se han descubierto actos perversos, nexos con el narco, lavado de dinero y robos en despoblado a las arcas del gobierno estatal y municipal. Y eso que no se han tocado, hasta ahorita, las finanzas del resto de los municipios, porque también existe posibilidad que la mugre ha manchado todo. Las redes de corrupción hicieron un tejido muy fino para crear un “sistema” único para tapar todo y darle al elector pan y circo.

Y es tan sencillo ser honesto y tan grande la virtud de entender las responsabilidades que toca desempeñar a cada quien con humildad, transparencia y pasión de servir, que si todos fueran honestos, Michoacán sería distinto.

Hoy, después de que se mencionan los juegos de intereses de muchos de los medios y de observar cómo “comunicadores de alto nivel”, cacas grandes del periodismo -dicen ellos-, se retuercen cuando ven las preferencias y las deslustradas encuestas de otros que se creen semidioses y dueños de su verdad, queda en claro con quien están y cuales son sus intereses. Sin embargo, creemos que será el pueblo el que decida quien lo gobernara el día D.

Todo ello ha creado una sicosis en los diferentes sectores de la sociedad, pues hay manifestaciones de inconformidad en las familias y algunos sectores y siguen entonando las canciones de protesta de antaño, esa fuente ovejuna que al solo mencionar algún nombre que se relacione con los carteles del poder, les origina irritación social, desprecio, hartazgo, vejaciones que sólo no lo ven aquellos que son hijos de esa red corrupta y cuyos privilegios los exhibe cínicamente como prósperos millonarios.

Tienen pánico, a que se acabe sus vidas de reyes y tengan que volver a pagar sus tortillas, su gasolina, sus estacionamientos, los abonos de sus flamantes carros, sus comidas, cigarros, Mujeres, desviaciones y borracheras. Tienen miedo a dejar sus viajes de placer, entre otros privilegios. Por eso se aplican para el fraude electoral.

Y qué vueltas da la vida, hoy el explotador se pasó a las filas del empleado porque “hay que apoyar al puntero”. También se hicieron bloques que jamás se hubiera pensado se harían. Transitan por la misma acera sin hacerle el fuchi! en eventos obreros con trajeados mentirosos, el agua y el aceite pues. Pura faramalla, jamás ha existido ni existirá la buena vecindad entre la miseria y el glamur, quien lo iba a imaginar!

Estamos a semanas de la hora de la verdad, y las perlas de corrupción y contubernios con mafias siguen brotando y los principales protagonistas son cacas grandes. En tanto que los mugrosos que por “cuidar” la seguridad de los candidatos en campaña o llevarles agua en el pasado reciente, y que como premio de lotería les prometieron importantes posiciones.

Los mismos “Luchadores Sociales” que incendiaban edificios, hoy día, su propia lotería les permite pagar campañas publicitarias personales con verdades a medias para pregonar su imagen como “honestos, pulcros, trabajadores, responsables y leales servidores de la patria, promocionales que con verdades a medias les faciliten repetir y mantenerse en el mar de privilegios”.

Hay que recordar que hoy los perros ya no se amarran con longaniza, y lo que ayer era simple protocolo en una elección, hoy es todo un galimatías que los tiene en posición supina, a punto de perder todo y volver a su triste realidad: escandalosos como cuando llegaron.

¡¡Si todos fuéramos honestos, nuestro estado, sería distinto!!